
Ella es la mejor, la más preparada, la única que puede atrapar al Espectador, el mayor y más brutal homicida de todos los tiempos. Ella es el cebo: ha sido entrenada para cazarlo. En un tiempo en el que la tecnología ya no sirve para atrapar a los asesinos, la policía descubre un método infalible cuyas claves se pueden interpretar en el teatro de Shakespeare: cada una de las obras del artista, escritas bajo el influjo del Círculo Gnóstico de Londres, refleja la manera de manipular el deseo. Los cebos, expertos en conductas humanas, son adiestrados para utilizar ese poder creando máscaras que controlen lo que anida dentro de nosotros mismos. Cuando Diana Blanco, el mejor cebo de la policía, descubra que su hermana es el próximo objetivo del Espectador, iniciará una carrera contrarreloj que la conducirá hasta la guarida del monstruo. A partir de ese momento se desencadenará un trepidante juego de sospechas que llevará a la protagonista a un final inquietante y explosivo, siguiendo la estela de un paisaje desolado donde nada ni nadie son lo que parecen.
Contraportada | Debolsillo | Mayo 2011 | 488 pp.
Es muy probable que, a estas alturas, después de casi nueves meses con el blog en marcha, haya mencionado en alguna parte que José Carlos Somoza es uno de mis escritores favoritos. No obstante, he tardado en volver a su narrativa, a pesar de haber tenido un pequeño acercamiento a las letras del autor a través de su obra dramática Miguel Will. Dos han sido las razones que han motivado la larga espera: por una lado, la última novela que pasó por mis manos de Somoza, La llave del abismo, fue una decepción, hasta el punto de abandonar la lectura, algo que no es habitual en mí, y mucho menos con este escritor; por otro lado, el precio de venta de su último trabajo, El cebo, hizo que tuviera que esperar hasta la edición de bolsillo. Por tanto, el deseo de olvidar el pequeño bache que me supuso su última novela y las ganas de descubrir una historia original, me llevaron a adquirir El cebo en edición económica en cuanto salió a la venta. Y, por fin, me he reencontrado de nuevo con el autor que tantos buenos momentos me aportó con otras novelas como La caverna de las ideas, Clara y la penumbra o Zigzag. En esta nueva publicación, Somoza sorprende con un original argumento en el que se mezcla la persecución de psicópatas y asesinos en serie, con el teatro de William Shakespeare, todo ello a través de una trepidante trama donde los giros argumentales aparecen como una constante a lo largo de toda la novela, para desencadenar en un desenlace que, difícilmente, podrá olvidar el lector. La acción y la intriga están aseguradas.