REDRUM. Ésa es la palabra que Danny había visto en el espejo. Y, aunque no sabía leer, entendió que era un mensaje de horror. Danny tenía cinco años, y a esa edad pocos niños saben que los espejos invierten las imágenes y menos aún saben diferenciar entre realidad y fantasía. Pero Danny tenía pruebas de que sus fantasías relacionadas con el resplandor del espejo acabarían cumpliéndose: REDRUM… MURDER, asesinato.
Pero su padre necesitaba aquel trabajo en el hotel. Danny sabía que su madre pensaba en el divorcio y que su padre se obsesionaba con algo muy malo, tan malo como la muerte y el suicidio. Sí, su padre necesitaba aceptar la propuesta de cuidar aquel hotel de lujo de más de cien habitaciones, aislado por la nieve durante seis meses. Hasta el deshielo iban a estar solos. ¿Solos?...
(Contraportada. Debolsillo. 3ª edición con esta portada. Febrero 2008)
El pasado 1 de julio publicaba en el blog el resultado de la segunda encuesta realizada en “La Caverna Literaria”, en la que os proponía un total de diez títulos para que seleccionarais una de mis próximas lecturas. Los resultados señalaron El resplandor, de Stephen King, como la novela ganadora, consiguiendo un 22,6% de los votos (seguida muy de cerca por El señor de las moscas, de William Golding, obra de la que pronto también tendréis reseña). Siendo el rey del terror el triunfador del sondeo, no dudé ni un segundo en ponerme con esta lectura, que ya contaba en mi mente con imágenes e ideas previas a raíz de la adaptación al cine que realizó Stanley Kubrick en 1980. A pesar de que no formará parte de mis novelas favoritas de King, ha sido una grata sorpresa descubrir El resplandor en su versión original por las notables diferencias con la película, además de contar con algunas escenas muy escalofriantes.




