La Compañía se ha disuelto y sus integrantes emprenden caminos separados. Frodo y Sam continúan solos su viaje a lo largo del gran río Anduin, perseguidos por la sombra misteriosa de un ser extraño que también ambiciona la posesión del Anillo. Mientras los hobbits deben enfrentarse al horror y tomar graves decisiones a las puertas del País Oscuro, hombres, elfos y enanos se preparan para la batalla final con las fuerzas del Señor del Mal.
Valoración: 4 / 5
Hace pocos días terminé la relectura de la primera entrega de El Señor de los Anillos, un nuevo encuentro con la Tierra Media que me hizo disfrutar muchísimo. En aquella ocasión, a pesar de la lentitud en la presentación de la historia y el planteamiento de todos los entresijos hasta la formación de la Comunidad en el Concilio de Elrond, otorgué la nota máxima a tan increíble comienzo, que igualmente habría sido una calificación merecida sólo por el hecho de que Tolkien nos regalara el increíble enfrentamiento entre Gandalf y el Balrog. Entonces, ¿por qué esta segunda entrega ha quedado por debajo?















En los circuitos internacionales del arte está en auge la llamada pintura 